Sentados a la orilla del mar. Anochece sobre sus cabezas unidas. El sol se baña antes de ocultarse. Naranja, rojo, violeta y rosa… Es un pequeño arenal en un pueblo pesquero. Tras ellos, las casas bajas forman un pequeño semicírculo. Se han sentado en el banco, en la acera, frente al mar. Abajo, en la arena, juegan unos chavales. Hoy es Nochebuena. Uno de ellos, que ya no es ningún niño, les mira y, por dentro, sonríe: bien quisiera estar así.
Él apoya su cabeza en su hombro. Piensa que esta noche le preguntarán y negará, como cada año. Hay cosas que no se deben decir en una comida familiar. Pero ahora se está tan bien… Y él, que presta su hombro, observa el mar y la luz, los tonos del sol. Es feliz así, a su lado.
De pronto, aparta su cuerpo. Su compañero se incorpora, sorprendido. Se miran.
— Te quiero
— …
Pontevedra, 23 de diciembre, 2019

